#NOalTpp11 ¿Que no hará un madre por proteger a sus hijos e hijas ?

¿Qué no hará una madre para proteger a su hijo?

Vas al supermercado eliges fruta y se las mandas a tus hijos  en la lonchera  pues quieres darle una alimentacion sana. Esa perfecta fruta puede ser transgenica y contener herbicida glifosato  que contribuye a dañar nuestras vidas . Hasta hoy el gobierno chileno  no ha instruido  que los alimentos sean rotulados para que puedas elegir que consumir y que no. ¡Es mas! promueve a traves del Convenio UPOV-91 incluyendolo en el Tpp11 , para su consumo o uso 

Un par de años atrás una  periodista, preocupada por la alergia de su hijo a los lácteos, se desplaza al Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y la India en busca de respuestas. Y las encuentra, solo que más turbadoras y de mayor alcance de lo que esperaba. El glifosato, un herbicida de uso común en los cultivos de transgénicos, parece estar detrás de auténticas tragedias personales y de una amenaza global: algo que supera con mucho a un simple picor alérgico en el ojo. Presta atención al siguiente video:

 Especialmente hoy , exigimos cuando se legisla en el parlamento , no votar el  Convenio UPOV-91, pues usted parlamentario, parlamentaria  contribuiría  a promover una alimentación que afecta la salud y la calidad de vida y la  vida de nuestros hijos e hijas  y de sus propias familias. 

El gobierno chileno pretende que el parlamento apruebe  este tratado diciendo que es diferente al TPP. Eso es falso porque sus 30 capítulos de más de 600 páginas están plenamente vigentes, y las 20 disposiciones “suspendidas” por la salida de Estados Unidos pueden ser repuestas posteriormente en un trámite parlamentario de más fácil despacho,  no  comparable con la discusión de un tratado completo. El gobierno ya ha expresado su voluntad de que Estados Unidos vuelva a ser parte del tratado. . El resultado final de la negociación  corroe la base de nuestra democracia y de todos los poderes del Estado. Usted en el Congreso no podrá cambiarle ni una coma al tratado, sólo puede votar sí o no. El tratado no admite nuevos anexos ni excepciones ni observaciones y vulnera la soberanía nacional, al establecer una suerte de gobierno corporativo transnacional que super igilará nuestras leyes y políticas públicas, con el pretexto de generar “coherencia regulatoria”.

 En la  Comisión de Agricultura el Congreso  se aplazó  la votación que tiene urgencia suma, señores y señoras diputadas y diputados  : Exigimos  que represente a sus electores con su voto en contra del TPP11, Tratado Transpacífico entre 11 países,   (CPTPP por su sigla en inglés), y para solicitar nos informe cuanto antes su decisión.

No es posible que ademas de pasarseles los ambiso de  medidores , ahora se les pase el #NOalTPP11. 

La primera votación al respecto se dará en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, donde se discute actualmente, pero solicitaremos que pase por las comisiones de Salud, Derechos Humanos y Pueblos Indígenas,  Ambiente, Agricultura, Ciencia y Tecnología de las que usted también forma parte. Estas comisiones deberán informar a la sala donde se dará la votación final. Desde ya, tenemos a todos los parlamentarios en la mira y seguiremos su voto  en  comisión y  Sala.  No hubo estudios previos de evaluación de los impactos ambientales y sociales del TPP, no existió consulta indígena, ni auditoría de los tratados anteriores. Por todo ello es necesario que la discusión en el parlamento se dé a fondo y el congreso escuche a las organizaciones socio-ambientales. Este es un tratado que en realidad no se refiere al comercio sino establece garantías para los inversores, es decir las corporaciones transnacionales que buscan asegurar y aumentar sus ganancias. Entre estas corporaciones están la industria farmacéutica, las corporaciones informáticas, de energía, las mineras, forestales, la agroindustria  y otras que pretenden obtener por esta vía lo que no logran a través del congreso ni en tribunales.

El tratado impactará  el acceso a las semillas y alimentos sanos, generando alzas en sus precios y escasez. El TPP11sigue exigiendo la ratificación  del convenio UPOV 91 del cual Chile aun no es parte. Eso implica reflotar la Ley Monsanto de privatización de la semilla,  requisito para implementar esa ratificación. Esa ley fue parada por la movilización de defensa de la semilla campesina e indígena. La privatización de la semilla pone en riesgo la agricultura familiar campesina y la biodiversidad.  Criminaliza las costumbres de los pueblos originarios sobre el libre intercambio, reproducción y conservación de las semillas, en favor de las grandes empresas transnacionales de la biotecnología. Así se generan condiciones para aumentar la migración rural y asegurar la expansión de los cultivos transgénicos y las plantaciones forestales, con su paquete tecnológico de agrotóxicos, afectando gravemente la salud de las personas, y contaminando los alimentos y el agua, así como los ecosistemas.

Salud “suspendida” de un hilo

Entre las medidas provisoriamente suspendidas pero que pueden ser repuestas en breve están las que afectan a quienes padecen enfermedades catastróficas o raras. Los enfermos de cáncer y personas viviendo con VIH tendrán más dificultades para contar con remedios, y la viabilidad de las farmacias populares estará en riesgo por el alza de precio de los medicamentos. El gobierno chileno oculta al Parlamento y al país que  el tratado expande de 5 a 8 años la duración de las patentes de los medicamentos biológicos, usados para las enfermedades catastróficas. El impacto es muy grave dado que el 26% del presupuesto público en remedios se destina a la compra de estos medicamentos. Se permiten además “segundos usos” para revalidar patentes, lo cual hasta ahora no ocurría. La directora de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chang ha declarado que el TPP cierra las puertas a los medicamentos accesibles para la población.

Internet también privatizado Asimismo el TPP extiende la duración del derecho de autor (propiedad intelectual) a 70 años, impidiendo que se utilicen en beneficio de nuevas creaciones culturales a partir de esas obras. Y entre las disposiciones suspendidas que luego pueden ser repuestas, está    considerar delito la descarga libre  de información de internet  o el colgarse de señales satelitales. Los proveedores estarán obligados a identificar en tribunales a quienes eludan las llamadas “medidas tecnológicas de protección”, que son los obstáculos digitales impuestos por las empresas. Esto impide además el acceso a información de investigadores independientes o de innovadores respecto de productos de las transnacionales, ya que  siempre estos productos tienen protección intelectual.

El candado a los cambios Este tratado sería un candado para las luchas social es orientadas a generar cambios de fondo que podrán ser considerados “obstáculos al comercio” por el tratado. Chile nunca ha sido demandado por este tipo de tribunales internacionales precisamente porque no ha hecho estos cambios. Por ejemplo, una nueva constitución que permita recuperar los derechos arrebatados en materia de previsión social y el derecho humano al agua tendría nuevas trabas al afectar las ganancias de los inversores en esos negocios. Existe un mecanismo del Tratado sobre resolución de controversias  a través del cual se  demanda  al país cuando los inversores estiman que no están garantizadas  sus “expectativas razonables de ganancia”. Los paneles arbitrales internacionales establecidos en el tratado no cumplen ninguna de las normas del debido proceso y funcionan fuera del país, con costos millonarios. El Estado no puede demandar a las empresas  pues solo funciona en un solo sentido, y en la mayoría de los casos –como por ejemplo Chevron, Ecuador,  los Estados pierden las demandas.

Las disposiciones del tratado  dan garantías  a los de siempre: las transnacionales  de las industrias extractivistas de la minería, energía y agroindustria que han agotado los recursos naturales y son los responsables de la existencia de comunidades sin agua y zonas de sacrificio. Además de proteger la inversión en minería, que tiene un alto impacto ambiental, el gobierno se ufana de que el tratado permitirá el aumento de la producción industrial de carne para exportación, una actividad que deteriora en forma insoportable la calidad de vida y salud de las comunidades donde se instalan las plantas faenadoras, como ya se vio en Freirina y actualmente en la región del Maule y la Metropolitana (Melipilla) entre otras. Los impactos de la agroindustria y las semilleras de transgénicos serán más graves  por el reciente proyecto de expansión de la planta de Monsanto en Paine. Este tipo de actividades extractivas dañan la agricultura y restringen o contaminan gravemente el agua para el consumo humano.

Finalmente, este tratado debió ser consultado de manera previa, libre e informada a los pueblos indígenas del país. El convenio 169 suscrito el año 2008 establece que cualquier proyecto o tratado que prevea medidas administrativas o legislativas susceptibles de afectar a los pueblos indígenas directamente, debe contar con un proceso previo de consulta.

Señores Diputados , hay muchas otras razones, pero esto es suficiente para  exigir a usted su voto en contra de la ratificación de este nefasto tratado internacional. Nosotras y nosotros lo elegimos a usted para representarnos. Somos sus electores,  y tenemos sobradas razones para rechazar este acuerdo porque  a pesar del secretismo y la nula transparencia estamos informados.

 Estaremos alertas y seguiremos su voto en las comisiones y luego en la sala del pleno para darlo a conocer públicamente. La falta de respuesta a nuestras inquietudes será considerada como una decisión de voto positivo, lo que también daremos a conocer a sus electores.

@chileinfancia

 

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